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La censura política en los medios

ib3treballadors | 15 Abril, 2010 12:57 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

 

(Nos abstenemos de establecer paralelismos, más que obvios, con la actual gestión de IB3).

 

Publicado en el diario PÚBLICO, 15 de abril de 2010

Este artículo critica la promoción del Monarca y de la Monarquía por parte de los mayores medios de información del país, discriminando sistemáticamente voces críticas del Rey y de la Monarquía. El artículo presenta como ejemplo de esta cultura escasamente democrática el veto de la cadena pública catalana, TV3, (que presentó un documental –en forma de ficción- (claramente pro Monarquía) hace unas semanas) a un documental que presentaba, además de voces favorables a la Monarquía, otras voces críticas, favorables a la República.

Del blog de Vicenç Navarro.

Durante mi largo exilio viví en dos Monarquías (Suecia y Gran Bretaña) y en una República (EEUU), y pude ver en los medios de información de aquellos países críticas abundantes a sus jefes de Estado y a los sistemas políticos que representaban, tal como es de esperar en cualquier país democrático.
No así en España. Cuando me integré de nuevo a mi país vi una situación muy distinta. La gran mayoría de los medios de información ofrecían, y continúan ofreciendo, un blindaje mediático al Rey y a la Monarquía, frente a cualquier tipo de crítica. En realidad, tales medios promocionaban al Rey y a la Monarquía en una campaña propagandística, presentando la Monarquía como un elemento de estabilidad, la manera cortesana de definir el orden profundamente conservador heredado del régimen dictatorial anterior. En tal propaganda, el Rey se presentaba como un demócrata camuflado durante la dictadura, que nos había traído la democracia. Criticar al Rey se veía como criticar la transición y el establecimiento de la democracia.
Es fácilmente demostrable que esta imagen del Monarca es profundamente falsa. El Rey era un producto del régimen anterior y su comportamiento durante la dictadura y en la transición, así lo demostró. Su supuesta vocación democrática quedó falseada en las primeras propuestas que el primer gobierno monárquico hizo para establecer la democracia. Tanto en las reglas del proceso democrático, como en la limitación en las ofertas políticas al electorado, las propuestas del Rey eran escasamente democráticas. Fueron las movilizaciones populares, y muy en especial las huelgas políticas de la clase trabajadora, las que forzaron una apertura y democratización de aquellas propuestas. La debilidad de las izquierdas, recién salidas de la clandestinidad, y el dominio de las derechas en el aparato del Estado, así como en la sociedad civil, incluidos sus medios de información y persuasión, explican, sin embargo, que aquella transición inmodélica diera lugar a una democracia vigilada y enormemente limitada, en la que la cultura promovida por los medios era profundamente conservadora y excluyente de las voces republicanas. El orden profundamente conservador establecido tenía a la Monarquía como su eje, lo cual explica su blindaje mediático.
No fue hasta hace poco que la televisión (el mayor medio de difusión en España) mostró un documental “Els nens perduts del franquisme” (Los niños perdidos del fascismo), que mostró el nivel de represión y horror que representó aquella dictadura. Este documental vio la luz en la televisión pública catalana, documentando como el robo de niños de las familias represaliadas, que se estaba denunciando en Argentina, había ocurrido con creces bajo la dictadura de Franco. En realidad, tal documental causó la integración del caso de los niños robados por el fascismo en la investigación del Juez Garzón sobre los crímenes del régimen anterior. Este documental, que recibió gran número de galardones en el extranjero, tuvo escasa difusión fuera de Cataluña, y las autonomías gobernadas por el PP nunca lo mostraron en sus medios televisivos públicos.
Tal resistencia a conocer aquel pasado fue lo que determinó el caso Garzón. El Tribunal Supremo, presidido por una persona profundamente conservadora, que había jurado lealtad al movimiento fascista, admitió la denuncia del partido fascista, la Falange, en contra del único juez en España, el juez Garzón, que intentó llevar a los tribunales a los responsables de aquellas atrocidades, siendo su causa supervisada por otro miembro del Tribunal, Adolfo Prego (que será el que redactará la sentencia final), admirador del mayor ideólogo que tiene el fascismo en España, Pío Moa.
Mientras, a los autores de aquel documental “Els nens perduts del franquisme” (Montserrat Armengou y Ricard Belis), se les ha prohibido, en la práctica, emitir su nuevo documental, “Monarquía o República”, en el que se daba voz a personas republicanas, críticas del sistema Monárquico (algo bastante inédito en los canales públicos), así como partidarios de la Monarquía. Mònica Terribas, directora de TV3, vetó el documental aduciendo, sorprendentemente, que lo hacía para proteger la libertad de los ciudadanos, asumiendo que su prohibición  venía motivada por el interés de proteger a la ciudadanía de un posible sesgo republicano en el programa. Tal motivación no impidió, sin embargo, que tal directora aprobara un documental (presentado como ficción), “23F: el día más difícil del Rey”, que era una mera propaganda de la Monarquía y del papel del Rey en el fallido golpe militar del 23 febrero 1981. No hay duda de que los portavoces de TV3 y sus apologistas en el mundo mediático negarán que haya habido un veto político, señalando –como hizo Mònica Terribas- que es una mera suspensión temporal hasta que se haya corregido su orientación. Tales declaraciones ignoran que el documental, tal como lo han hecho sus autores, ha sido prohibido, y nunca se mostrará su versión original, a no ser que se modifique. Esto, en una sociedad democrática, se llama censura.
La Vanguardia, el diario monárquico de Cataluña, propiedad de la familia del Conde Godó (uno de los mayores colaboradores que el régimen anterior tuvo en Cataluña) felicitó a Mònica Terribas por su suspensión (el término que se utilizó para definir el veto), indicando que “la objetividad y el rigor que deben ofrecer la actuación de toda la televisión pública, han llevado a suspender la emisión de un documental sobre la República y la Monarquía, que requería un enfoque distinto” (10.04.10), lo cual significa que se desea que se diluyan todavía más las voces republicanas, dilución que, en el caso de La Vanguardia alcanza su máxima expresión, equivalente a eliminación, pues tal rotativo nunca ha publicado un artículo favorable al establecimiento de la República en España. Esto es lo que el establishment mediático define como libertad de expresión.

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Comentaris

  1. mas despidos

    Me han dicho que esta tarde han despedido a los 3 informáticos de redacción así que el goteo de gente va aumentando...pero claro, esto tampoco sale tampoco en prensa, ni interesa a nadie.

    Todo mi apoyo a ellos!!

    Controlante | 15/04/2010, 15:20
  2. No a las subcontratas y a la precariedad laboral en IB3

    Ha sido Videoreport y no me extrañaria nada que su secuaz nº 1 Rosa este detrás de todo, en Salom no hizo más que generar mal ambiente desde el primer dia con el despido de Fre.
    Videoreport es una empresa precarizadora nata a nivel nacional, muy especialmente en Canarias donde están intentando mermar las ya malas condiciones laborales que tienen nuestros colegas de la televisión autonómica canaria.

    Os animo a todos a informaros de su situación, les quieren colar de forma unilateral un convenio general audiovisual que empeora sus condiciones a todos los niveles. Estan en huelga ahora mismo.

    Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...

    Un abrazo muy fuerte y todo mi apoyo a estos trabajadores de la televisón canaria y a los tres informaticos despedidos, en especial a Tina, gran profesional y mejor persona.

    Fuera UM de IB3 | 16/04/2010, 08:14
  3. PATÉTICO...

    Cuentan que lo vieron a Eduardo de la Fuente en el parking del Parc Bit dejando en los parabrisas de los coches el panfleto amarillo de APLI como si de ofertas de un restaurante chino se tratase. Patético, realmente patético. ¿Hará otro blog para estas elecciones?

    SF | 19/04/2010, 10:56
  4. SF

    Pero si ya tiene su blog para las elecciones:
    //elfalobalear.blogspot.com/

    El richal er falanjipi | 19/04/2010, 13:09
  5. SF

    ¿Qué se puede esperar de alguien (o de sus sindicato APLI más amarillo y proempresa emposible) que escribe bodrios propios de lameculos como este?:
    Sinto Farrús
    .

    Por Eduardo de la Fuente

    He meditado bien la conveniencia de escribir estas líneas desde que supe de la detención de Jacinto Farrús (al que desde ahora llamaré Sinto, pues de otra manera no sé hacerlo) el pasado lunes por la mañana a raíz de su presunta implicación en un caso de corrupción derivado de la Operación Voltor, asunto por el que también fueron detenidos el ex conseller de Turismo Francesc Buils y dos personas más de la empresa informática Minser. Lo he meditado y créanme cuando les digo que aún a disgusto necesito expresar una serie de ideas que desde entonces me rondan en la cabeza.

    Sintetizando los hechos, para aquellos que no los conozcan, diré que Sinto Farrús fue detenido por haber amañado presuntamente un concurso público en connivencia con Buils. Ayer por la tarde (17/03/2010) quedó en libertad con cargos al tiempo que se le impuso el depósito de una fianza de 100.000 euros para eludir la prisión. Siempre he sido muy crítico con los casos de corrupción que azotan las Islas y así lo he manifestado en reiteradas ocasiones desde las páginas digitales de EL FARO BALEAR. Y en este caso, como no puede ser de otra manera, confío en que la Justicia actúe con independencia y determine en el menor tiempo posible si Sinto es o no culpable de los hechos que se le imputan. De la misma manera, apelo a que en éste, como en los demás casos, se respete la presunción de inocencia.

    Durante ya casi cinco años he trabajado en SBT (Serveis Balears de Televisió), empresa en la que he ocupado los más variopintos cometidos y que desde los inicios de IB3, la radiotelevisión pública de las Islas Baleares, viene prestando el servicio de Informativos. A buen seguro no faltarán los que lean en mis palabras el sometimiento, la ciega lealtad y el vasallaje para con Sinto Farrús. Poco me importa.

    Quiero expresar mi preocupación por una serie de hechos que desde el lunes se han producido y que, por encima de la libertad de opinión y expresión de cada uno, no merecen otro calificativo que el de dudosos desde el punto de vista ético. No han faltado en los medios de comunicación locales afiladas plumas que en negro sobre blanco han linchado a Sinto. Poco ha faltado para que algunos, prestos a la crucifixión pública, cambiaran el teclado del ordenador por los maderos y los clavos. Citaré a continuación algunos casos de información errónea o inexacta cuando no sencillamente malintencionada. Comienzo con una información publicada en DIARIO DE MALLORCA:

    "Farrús, a través de la empresa SBT, se encarga de gestionar los informativos de la radio y televisión pública de Balears. El empresario detenido pactó percibir de IB3 10 millones de euros para prestas esos servicios este año. El contrato incluye que SBT aporte redactores, cámaras, productores, realizadores, personal técnico y maquilladores."

    Fíjense en el verbo utilizado: "pactar". Un pacto se cierra con un apretón de manos en un bar. SBT obtuvo una adjudicación en un concurso público en el que se impuso a una empresa filial del Grupo PRISA. La elección de SBT obedeció a criterios evaluados por un equipo de personas de IB3, que con mejor o peor tino, decidieron confiar en la empresa de Farrús. Y doy fe de ello pues yo mismo me encargué de redactar la propuesta que se presentó al concurso. Yo mismo estuve en la apertura de plicas. Yo mismo, junto con otros compañeros de la empresa que colaboraron en el proyecto, defendí nuestra propuesta. Puedo decir, sin ánimo exculpatorio, que el proceso no fue fácil ni nadie adjudicó a dedo el concurso. Fueron semanas de intenso trabajo, tensión y responsabilidad pues nos jugábamos no sólo un importante contrato sino el futuro laboral de casi 300 trabajadores, entre los contratados directamente por SBT y los subcontrataos en las islas menores. Reto a cualquiera a demostrar lo contrario. Y si en efecto fuera que, por causas que desconozco, la adjudicación hubiera sido irregular lo que debe hacerse es señalar cómo y de qué manera se hizo, no disfrazar una insinuación en un artículo de información.

    En EL MUNDO EL DIA DE BALEARES se dice lo siguiente:

    "Los redactores y cámaras de informativos de la productora SBT propiedad de Sinto Farrús y concesionaria de los informativos de IB3 han tenido doble carga de trabajo en los últimos meses.

    Según ha denunciado el comité de Empresa de la citada productora, unos 28 trabajadores de esta empresa se vieron obligados a prestar sus servicios a Canal 4. También en el programa de los informativos, competencia directa del anterior. (...) Cabe recordar que el pasado mes de octubre Farrús se declaró en bancarrota por los pagos incumplidos por parte de IB3 y amenazó con no pagar a los trabajadores hasta que el Govern pagó parte de la deuda."

    Cuesta creer que EL MUNDO EL DIA DE BALEARES publique la información sin contrastarla. En primer lugar, diré que la mayoría de los 250 trabajadores de SBT son fijos desde el uno de enero de 2009. Ello supone que sus contratos originales de obra y servicio migraron a indefinidos, asunto que fue notificado a los empleados y a las autoridades pertinentes, tarea de la que yo mismo como director de Recursos Humanos que era en aquel momento, me encargué personalmente. Como cualquier persona con unos mínimos conocimientos en legislación laboral sabe y comprende, un trabajador indefinido puede prestar sus servicios en los diferentes puestos y cometidos que disponga la empresa. Y si alguien dice que los trabajadores han tenido "doble carga de trabajo", miente. Lo cierto es que los trabajadores de SBT que han venido prestando sus servicios para Canal 4 (un canal local propiedad de Sinto Farrús) o en cualesquiera otra de las actividades programadas por la Dirección, lo han hecho con independencia de IB3. Ningún trabajador ha desempeñado de forma simultanea tareas para Canal 4 e IB3, circunstancia, por otra parte, prohibida contractualmente por el Ente Público y que se ha respetado. Quiero recordar que IB3 no paga por todos los trabajadores de SBT ni dispone de todos ellos en exclusividad. De hecho, apenas paga. Es cierto que la mayoría de la plantilla está adscrita al servicio de Informativos de IB3 pero no lo es menos que SBT puede disponer de los empleados para las actividades que estime oportunas siempre y cuando se cumplan las normas reflejadas en las bases del concurso del que es adjudicataria.

    También se incurre en un error imperdonable al asegurar que SBT se declaró en bancarrota en el mes de octubre. La empresa no presentó un concurso de acreedores ni retrasó el pago de las nóminas más allá de los plazos legales. Lo que sucede es algo tan claro y tan grave que IB3 adeuda a SBT una cantidad que oscila entre los 15 y los 18 millones de euros... Díganme ustedes qué empresa puede afrontar tan obscena morosidad.

    Pero aún hay más. En DIARIO DE MALLORCA aparece lo siguiente:

    "Representantes del Comité de Empresa de SBT, sociedad que gestiona los servicios informativos de la radio y televisión autonómica de Balears, sostienen que varios de los empleados realizaron también trabajos para la empresa pública Inestur. Los representantes sindicales afirman que Farrús, a través de su personal de confianza, les obligó a trabajar en un proyecto de promoción de la empresa pública que controla la Conselleria de Turismo."

    Lo expuesto anteriormente es válido en este caso. ¿Es ilegal trabajar en un proyecto de la empresa sea el Inestur o la Asociación de Bordadoras Mancas la que encarga el trabajo? Se insinúa que los empleados de SBT han sido trabajadores fantasma del Inestur. Haría bien DIARIO DE MALLORCA en verificar semejante afirmación antes de publicarla.

    Como habrán visto, el Comité de Empresa ha lanzado a la crédula prensa todo tipo de inexactitudes, bien por desconocimiento, bien por mala fe. Lo desconozco. La concepción arcaica y obsoleta del sindicalismo mal entendido, aquel que busca la derrota del empresario en lugar de la colaboración con el mismo para garantizar y mejorar las condiciones salariales y laborales de los trabajadores, queda patente en la actitud del comité, señoreado por los anarquistas de la CGT y el SPIB, el hasta hace poco hegemónico Sindicato de Periodistas de las Islas Baleares. No seré yo el que cuestione la conveniencia o no de sus manifestaciones, allá cada cual con lo que considere oportuno. Que nadie quiera ver en mis palabras censura sindical, pues yo mismo, libre desde el pasado mes de agosto de cualquier cargo de confianza, soy el delegado de la sección sindical de APLI en SBT, cuestión que ha levantado recelos y me consta que molesta a muchos.

    Con todo lo expuesto no quiero más que exigir diligencia en la labor periodística y sindical. Flaco favor hacemos a nuestra profesión si damos crédito a informaciones sin cuestionar la razón que mueve a la fuente a hacernos llegar las mismas. Aquellos que desde el Comité de Empresa se llenan la boca cada vez que hablan de independencia y profesionalidad son los mismos que promueven informaciones inexactas. Y si no es así, si han sido malinterpretadas por los compañeros de la prensa en un inocente error, deberían exigir la inmediata rectificación de las mismas. A no pocos, generalmente los que dan crédito a todo lo que leen, les ha faltado brindar con cava por la detención de Sinto. No seré yo el que la celebre.

    Siempre he desconfiado de aquellos que todo creen saberlo. Así pues, allá dónde he trabajado he procurado aprender de los mejores, de los que más saben. Sólo desde la humildad puede encararse un nuevo reto profesional. Y de Sinto, al que más que un jefe considero un mentor, he aprendido mucho. A lo largo del tiempo en el que he desempeñado cargos de confianza en SBT he tenido mis más y menos con él, las diferencias propias de toda estrecha relación laboral.

    Reitero lo dicho al principio: la Justicia, y sólo la Justicia, determinará si Sinto es responsable de los hechos que se le imputan o de aquellos que se le pudieran imputar. Independientemente del resultado, no me incomoda asegurar que Sinto es un hombre con el que en lo personal y en lo profesional estoy en deuda. Podrá haberse equivocado, sí, pero es una persona. Y las personas, por encima de los errores o los aciertos, de las virtudes y los defectos, son lo primero. Eso lo aprendí de él. Eso, deberían aprenderlo algunos.

    El richal er falanjipi | 19/04/2010, 14:07
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